25 mar. 2015

Ain't

Esa mujer, esos labios
decorados con saliva suave,
ese meneo
de caderas desencajado,
ese andar imposible,
esa mirada felina.
Un soplo de vida
a una alama envejecida.
Un abrazo de los tiempos
para alejar
la letanía esclarecida.
Un beso es suficiente
para calmar
mis nervios adyacentes.

Y no duelen las heridas,
no escuecen ni desaniman.
Que mi vida,
más que diáspora,
es una vuelta enloquecida.

Ese tacto inquebrantable
con una suavidad impenetrable;
las pupilas clavadas e
n un eterno aceptable.

Vislumbrados caminantes
que hacen sus pasos gigantes.
El retablo de dos jóvenes
nacidos para encontrarse.

28 ene. 2015

Última Batalla

Hemos luchado en las batallas más feroces. Hemos sufrido incontables derrotas a manos de nuestros más fieros enemigos. Nos han introducido en el hall de los vencidos y las mofas de los que pasaban nos enrojecían hasta el alma. Restaron las espadas y se quebraron nuestros escudos. Incluso nos dejamos avasallar en el último instante antes de caer para siempre en el olvido; pero no conocemos más vida que la guerra, la lucha armada contra la injusticia, pelear sin cuartel hasta desfallecer  ante un enemigo tan poderoso que encogía hasta el más fuerte de nuestros corazones.
Sin embargo, a pesar de todo esto, seguimos vivos una vez más, seguimos teniendo fuerza suficiente para alzar la última espada y poder atestar otro golpe. Estamos curtidos en el encaje de estacazos, en la vieja lucha de una fría mañana de invierno, en las largas batallas hasta la caída del sol.
Hemos nacido en un mundo de horrores, de desesperanzas, de desasosiego y de dolor. Un mundo que nos han arrebatado, que era nuestro, de nuestros ancestros. Un mundo, ahora impío, que da coletazos de muerte. Un mundo recluido a un rincón ínfimo de un universo trastocado por las alteraciones de la historia tergiversada. Un mundo que, a fin de cuentas, ya no es un mundo; solo una sombra en la oscuridad de su propia soledad.
Somos un todo, dividido en diversas nadas. Somos un cúmulo de circunstancias inverosímiles, llenos de vida y de muerte. Íbamos a ser garantes de futuro, la generación bendita; pero contra todo pronóstico, carecemos de un pasado de verdad y en nuestras almas ha pesado tanto, que nos hemos convertido en la generación maldita.

Ahora no nos queda apenas nada, en ocasiones ni tan solo luz. Esperando un último grito, una última llamada a la batalla, para volver a tener un nuevo instante de determinación, una última oportunidad para obtener la gloria, ser eternos, y dormir para siempre el sueño de los justos.

Hiván Ramone

22 ene. 2015

Éssers Eterns

I es van seure davant de l’infinit per postergar la seva eternitat individual; però alhora feta de la unió de dos cossos que eren místics el un per l’altre. 

I a la fi el foc del temps, fonent la seva passió en una xarxa de vidre al mes profund de l’univers, allà on no semblava arribar mai la llum; però que tots dos plegats la van portar per separat i fer de la foscor una reticència en la posteritat.

I allà els nous amants, mirant-se en paral·lel, buscant respostes en la seva pell. Es miraven curiosos, no sabien qui eren ben be. 

El foc semblava apagar-se per un instant, però de nou l’eternitat no els deixava marxar; i fonien els seus llavis en un petó descomunal que feia pell de gallina fins al més desesperançat.

I es buscaven, i no es trobaven. I cridaven l’un per l’altre, i habitaven en els seus cors una futura història de tornar-se a trobar. 

Il·luminaven les parets del pou fosc la cendres de la seva passió, i el mal s’irritava a cada pas; nos els deixava tornar-se a trobar. 

I ell escampava el fum pel nas; i ella, alta i esvelta, li tendia la ma. I superaven el mal, i al final es tronaven a retrobar. 

I l’infinit es feia petit i l’eternitat es començava a escurçar, perquè els dos amants es tronaven a forjar. 

Hiván Ramone

6 oct. 2014

Sara.

Desconocidos que se conocen
a golpes de noches de insomnio.
Cuerpos desnudos
en un amanecer ominoso.
Sueño diurno
por una noche de insomnio.

Vueltas de tuerca
a la luna escondía.
Noches
de fiesta infinita.

Camino andado,
en la oscura habitación.
Desconocidos encontrados,
cantando esta canción.

Tus labios,
llenos de secretos.
Mis ojos,
llenos de lamentos.
Tu cara,
perdida en este instante.
Mi alma,
que ella misma se renace.

No somos nada,
somos casi todo.
Somos la misma noche,
que muere cada mañana.

Hiván Ramone

25 sept. 2014

Retórica de la maldad

Siento la oscuridad tan cerca. Parezco un alma en pena, o peor, que el alma se me cuelga del cuerpo. No consigo una sobriedad perpetua. Me distancio del mundo demasiado rápido, quizás. Hace demasiado frío y demasiado calor. Hace tiempo que no hace nada.
La vorágine perpetua, una irónica sonrisa, un lamento en el aire. Quizás un robusto sinfín de ociosidades, de sexo sin sentido, salvaje, solo sexo. Perdido hallo a mi yo, perpetuando su desaparición en los tiempos malditos en que tus labios robaban mis besos.
Que caída idiota, que recaída. No volvemos, no nos reconocemos. Nos han perdido, la vida y el tiempo.
Que descuido, ¡OH!, que momento, aquel de no hallarte y justo después olvidarte. ¿Quién eres? ¿Quienes éramos? ¿Quién soy? Nada, solo eso, ya nada. ¿Y qué? No nos vinimos a buscar, jamás nos volveremos a encontrar, nuestros corazones digo. 
No intentes mirarme, estoy huyendo de ti y tu recuerdo. Muerte a nuestra memoria deseo. ¡QUÉ SE VAYA! ¡QUÉ SE PIERDA EN EL TIEMPO!
No, no te quiero, no te amo. Nos desprecio, no a ti en particular, a nosotros, juntos, los que fuimos y ya no somos. Aléjate de mis recuerdos, igual que te has alejado de mi corazón, y no atormentes a este pobre desagradecido, embustero y ebrio caballero.
Maldad son estos atormentados recuerdos, de nosotros, juntos, siendo uno. Que malos ratos ahora, con el vacío que los buenos ratos van dejando. Que retorcidos el destino, la vida, el universo. Que duro todo, que comienzo más amargo. Pero comienzo, vuelvo a empezar. Construyo algo nuevo con algunos trozos viejos, pero no nuestros, ni tuyos, solo míos.

Hiván Ramone

10 sept. 2014

Redurium

Una auténtica tontería, todo sin sentido. Yo, cuesta abajo y sin frenos. Perdido y sin nadie que me busque. Nadie que me vaya a encontrar. Tú lejos, yo tan cerca. Si la nada se asoma, ya ni me escapo. Si la soledad me agarra, yo me dejo. Me abandonan las fuerzas, demasiada negatividad a mi alrededor. Insomnio, oscuridad, ruido, llanto, espera, tiempo; el tiempo se me escapa de las manos. ¿Y tú? Tú de nuevo has empezado, te han otorgado un nuevo comienzo. A mi me lo han negado, me han enterrado en el barro. La vida es dura, pero más duro es vivir sin amor. El amor consuela, da calor, acompaña, no deja entrar a la soledad, a la nada. Te da luz cuando se cierne sobre tu alma la oscuridad. El amor para nuestra alma lo es todo, y sin él no somos nada.
He amado tanto qu me ha dolido, pero el amor, tan humano, es egoísta. Se va sin avisar y dejando la asa patas para arriba.
El mundo funciona así, de forma insana, demente. Corro y corro, no me d una tregua la cordura. Es de la única que consigo zafarme, y así, mi locura resiste para otorgarme un nuevo amanecer y así gritar: "¡AMANECE, QUE NO ES POCO!" Pero el día pasa, pesa, y se alarga. Me sobreviene la noche y no escapo. Un insomnio duradero, una muerte lenta. El tiempo me resbala de las manos; y, aunque pocos, los años pesan. No eres un niño, un adulto con una vida, que tenía una vida. Un adulto que apenas le queda nada y a nada es a lo que se aferra.

No, no me digáis nada ahora. Me devolvéis pena, os doy pena. Pero lo peor no es eso, no, lo peor es que no sois capaces de dar un minuto de vuestro mísero tiempo para darme un hueco en vuestra cabeza y acordaros de mi para preguntarme: "Hola, ¿Cómo estás?"
Me decían, y parece que tenían razón, que no espere recibir de los demás lo que yo pueda darle a ellos. Hoy en día no sé de quien fiarme, y de echo se que es mi culpa, porque he sido yo quien ha perdido todo, a todos. Estoy abocada a una trágica soledad, incitada por mi propio ser; temporal o no, no se sabe.
¿Será tarde?

Hiván Ramone

8 sept. 2014

QUE DURO

Que duro.
Te veo,
Y mi alma al suelo.
Que duro.
Me veo,
pero no me encuentro.
Que duro. 
Amarte,
si no te tengo.
Que duro. 
Perderte,
y echarte de menos.
Que duro. 
Vivir,
y sentirme muerto.
Que duro. 
Dormir,
y no tener sueño.
Que duro.
Sentir,
y morir por dentro.
Que duro volver a empezar de nuevo.

Hiván Ramone